Una broma muy pesada
Si en el post anterior hablaba de ética periodística, uno de los ejemplos donde más se podría aplicar es en los programas de cámara oculta. Especialmente cuando la broma a gastar es tan pesada como ésta.
Un esqueleto montado en una moto, accionada a control remoto, y que cuando pasa junto a gente que camina tranquilamente les susurra gracias a un micrófono que lleva acoplado. Por supuesto, para darle más ambiente, todo transcurre en una zona oscura y solitaria, y por la noche.
La verdad, verlo tiene su gracia. Pero a la pobre gente que sale corriendo despavorida y que se lleva el susto de su vida no sé si se la haría (la gracia).